Tratamiento quirúrgico de la obesidad: ¿la solución cuando es problema es suficientemente grave?

Desde hace ya bastantes años tenemos datos que demuestran que la cirugía para el tratamiento de la obesidad (aquí puedes ver un resumen de Wikipedia), aun siendo un tratamiento invasivo, consigue mejores beneficios a corto, medio y largo plazo frente al tratamiento médico (dieta, ejercicio y los escasos medicamentos de los que disponemos). Sí que es cierto que suele reservarse para personas con un problema serio de obesidad (con un índice de masa corporal (IMC= peso (kg)/talla2 (m2) superior a 40 o a 35 si existen enfermedades muy relacionadas con la obesidad como la diabetes, la hipertensión, apnea del sueño…) y que se reserva especialmente para personas jóvenes (hasta los 50 o 60 años), lo que podría seleccionar a personas en las que el beneficio es mayor.

En los mejores estudios disponibles, los resultados tras 10 años de seguimiento muestran un ligero aumento del peso con el tratamiento médico (1.6%) frente a una pérdida del 23% del peso en los pacientes tratados con cirugía (casi uno de cada cuatro kilos¡¡) (puedes consultarlo aquí). Además, las personas que se operaron mejoraron más en cuanto a los valores de glucosa, lípidos, ácido úrico, presión arterial y forma física. Lo más importante, después de 10 años de seguimiento el riesgo de muerte se redujo casi un 25% entre los sujetos operados frente a los no operados.

Más recientemente también hemos conocido datos que demuestran en el seguimiento hasta 16 años de pacientes diabéticos con obesidad grave operados que, además de una alta tasa de curación de la diabetes (hasta un 70% a corto plazo aunque sólo un 30% a los 15 años de seguimiento), los resultados son mucho mejores cuando la intervención quirúrgica se produce de forma temprana desde el diagnóstico de la diabetes. Las personas con obesidad importante y menos de cuatro años de duración de la diabetes tuvieron mejores resultados que los que tenían una diabetes de más de 4 años. Los mejores resultados se obtuvieron en las personas con obesidad importante y diabetes de menos de un año de evolución.

En este estudio, como hecho clave, el tratamiento quirúrgico de la obesidad en personas con diabetes demostró una reducción significativa de la aparición de las complicaciones clásicas de la diabetes, tanto las que afectan a pequeños vasos (daño en la retina, riñón y sistema nervioso) como de los vasos de mayor tamaño (corazón, cerebro, arterias periféricas). Nuevamente este beneficio fue claramente superior en las personas con obesidad y diabetes de menor duración (puedes ver un resumen del trabajo aquí)

Todavía más recientemente, un nuevo estudio ha valorado los riesgos y beneficios de la cirugía de la obesidad en veteranos del ejército americano de más edad, con más varones incluidos y con más enfermedades asociadas (más malitos, vaya) comparándolas con personas similares en exceso de peso, edad, sexo, zona geográfica y enfermedades asociadas. A pesar de no ser el mejor tipo de estudio si que demostró una reducción del riesgo de muerte que se detectó a partir del primer año de seguimiento; en concreto la reducción del riesgo de muerte se mantuvo por encima del 45% a los 5 y hasta los 14 años. Además, ese beneficio no se vio afectado por la presencia de diabetes o de otras enfermedades a pesar de que se trata de un grupo de personas de más edad y con mayor porcentaje de varones que en el resto de estudios disponibles (puedes ver aquí un resumen).

Parece claro que la cirugía no es la solución al problema de la obesidad. La prevención con medidas educativas, regulatorias y probablemente incluyendo impuestos especiales para los alimentos menos saludables, es la mejor si no la única solución. También parece claro que una vez que la obesidad se ha desarrollado y ha alcanzado una importante magnitud (lo que se define como obesidad mórbida), el tratamiento médico no es capaz de aportar los beneficios de la cirugía. En cualquier caso, hay que recordar que se trata de un tipo de intervenciones invasivas (aunque hoy en día se suelen realizar por laparoscopia con bajo riesgo de complicaciones y mortalidad).

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