El que te engorden más o menos los fritos puede ser cosa de genes

250px-Fryingplantains10-28-06Aunque ya hemos hablado de genes y obesidad en otras ocasiones (puedes verlo aquí o aquí), el artículo que comentamos esta semana relaciona ciertas variantes en los genes con un mayor riesgo de engordar al comer fritos.

El estudio aparecido en la respetada revista British Medical Journal analiza el consumo de fritos (mediante un cuestionario de frecuencia de consumo) en más de 15.000 personas. Los investigadores analizan también una puntuación de medida del riesgo de obesidad en función de variantes genéticas que se asocian a un mayor sobrepeso.

Genetic associations with BMI according to frequency of fried food consumption in three cohorts. Data are differences (SE) in BMI per 10 risk alleles of genetic risk score and differences (SE) in BMI per risk allele (A-allele) of the FTO (fat mass and obesity associated) variant rs1558902. In Nurses’ Health Study (NHS) and Health Professionals Follow-Up Study (HPFS), data were adjusted for age, source of genotyping data, physical activity, television watching, smoking, alcohol intake, intake of sugar sweetened beverages, alternative healthy eating index, and total energy intake. In Women’s Genome Health Study (WGHS), data were adjusted for age, physical activity, smoking, alcohol intake, intake of sugar sweetened beverages, alternative healthy eating index, and total energy intake. Data from three cohorts pooled by means of fixed effects meta-analyses (if P≥0.05 for heterogeneity between studies) or random effects meta-analyses (if P<0.05 for heterogeneity between studies)

Genetic associations with BMI according to frequency of fried food consumption in three cohorts. Data are differences (SE) in BMI per 10 risk alleles of genetic risk score and differences (SE) in BMI per risk allele (A-allele) of the FTO (fat mass and obesity associated) variant rs1558902. In Nurses’ Health Study (NHS) and Health Professionals Follow-Up Study (HPFS), data were adjusted for age, source of genotyping data, physical activity, television watching, smoking, alcohol intake, intake of sugar sweetened beverages, alternative healthy eating index, and total energy intake. In Women’s Genome Health Study (WGHS), data were adjusted for age, physical activity, smoking, alcohol intake, intake of sugar sweetened beverages, alternative healthy eating index, and total energy intake. Data from three cohorts pooled by means of fixed effects meta-analyses (if P≥0.05 for heterogeneity between studies) or random effects meta-analyses (if P<0.05 for heterogeneity between studies)

En el artículo que puedes consultar entero en inglés aquí, se muestra que en los que tienen la mayor puntuación de riesgo genético, la mayor toma de fritos tiene un peor efecto sobre el peso (alrededor de medio kg/m2 en el  Indice de Masa Corporal).

Esos hallazgos se confirmaron en un segundo grupo de casi 20.000 mujeres.

En cualquier caso, como señalan los editorialistas, la capacidad predictiva en una persona concreta es muy baja, con lo que difícilmente podrá ser de utilidad en la atención médica cotidiana.

Así que, aunque puede que sean los genes los responsables de que los fritos le caigan especialmente bien -o mal, según se mire- a nuestros michelines, de momento, lo mejor es seguir intentando no abusar de esta forma de preparar las comidas.

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