Epigenética: Nuevos datos ligan el ambiente uterino en el embarazo con la obesidad infantil.

The human genome, categorized by function of e...

The human genome, categorized by function of each gene product, given both as number of genes and as percentage of all genes. (Photo credit: Wikipedia)

El estudio relaciona lo que se ha llamado cambios epigenéticos –los aspectos no genéticos que contribuyen a la expresión o no de los genes y por tanto a su manifestación o no durante la vida intrauterina con el IMC (índice de masa corporal).

Los investigadores encontraron cambios relacionados con el material genético (ADN) de los recién nacidos como resultado de la exposición de la madre a ciertos alimentos , contaminantes o al estrés materno. Estos cambios a su vez se relacionaron con un exceso de IMC de los hijos a los 9 años de edad.

Como ya hemos comentado la obesidad tiene diferentes causas además de los hábitos dietéticos. Diferentes genes o variantes dentro de un gen se han relacionado con su aparición, por ejemplo el FTO (ver quí un post sobre este interesante polimorfismo genético). Otros grupos han demostrado el papel ya no de los propios genes sino de los cambios moleculares que se denominan epigenética y que son los que determinan la forma en que la información contenida en los genes finalmente se expresa o codifica en ciertas proteínas que son las que finalmente condicionarán el efecto o la manifestación de ese gen. Algunos de estos procesos, como resulta razonable, dependen de la exposición ambiental a dieta, tabaco, hormonas, estrés especialmente en los periodos iniciales del desarrollo (durante el embarazo) que hará necesaria o no la manifestación de diferentes genes para adaptarnos mejor al entorno.

Los investigadores británicos (pincha aquí para ver el trabajo completo en inglés)  tomaron muestras de 24 chicos entre 11 y 13 años y estudiaron los cambios epigenéticos de 29 genes que podrían asociarse a mayor IMC –o sea peso-.  También miraron otro grupo con 178 individuos de los que tenían muestras de la sangre del cordón umbilical y datos de su composición corporal a los 9 años de edad. Finalmente identificaron 9 de esos 29 genes con  cambios epigenéticos  que se asociaban a mayor peso –tenían una expresión diferente en los chicos con mayor peso- aunque solo uno de ellos de forma suficientemente robusta.

Lo que aun no se sabe es la importancia de esos cambios en la aparición de la obesidad, pero el hecho de que uno de cada tres se manifestara de forma diferente en los chicos obesos apunta a un potencial papel causal en la aparición de la obesidad, dicho de otro modo, hay señales químicas del ambiente que “enchufan” o “desconectan “ciertos genes que pueden influenciar la propensión a la obesidad infantil. Se abre además una potencial via para modificar esos procesos y luchar contra la tendencia genética a la obesidad.

Entre tanto, especialmente con los más pequeños, adquirir unos hábitos saludables con abundante fruta, verdura, legumbres, pescado..en la dieta, con ejercicio regular, limitando el número de horas de actividades sedentarias (videojuegos pasivos, tele…) es la única y mejor forma de luchar contra la obesidad infantil.

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