Obesidad en la adolescencia, ¡Ojo a la que nos puede caer encima…¡

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Image by Ben Templesmith via Flickr

Aunque diferentes estudios han demostrado que la obesidad en la adolescencia parece ligarse a mayor riesgo futuro de obesidad, diabetes o enfermedad cardio-vascular, eran escasos los datos que evaluan la relación entre el índice de masa corporal (IMC, una medida del grado de obesidad) en la adolescencia y el que posteriormente se presentará en la edad adulta.

Hace pocas fechas se ha publicado el resultado de los exámenes periódicos de 37.674 sujetos del ejército israelí cuya primera evaluación de peso y talla se hizo a los 17 años.

Tirosh y cols (2011, para resumen en inglés pincha aquí) encuentran tras una media de 17.4 años de seguimiento, miles de casos de diabetes tipo 2 y cientos de enfermedad coronaria arterial. Cuando se tuvo en cuenta (se ajustó en términos estadísticos) la edad, los antecedentes familiares, la presión arterial, estilo de vida y ciertos marcadores de riesgo aceptados, un IMC elevado en la adolescencia (peso (kg)/talla2 (m2)) predijo de forma significativa tanto la aparición de diabetes (los más obesos –P90 de IMC- tuvieron 2.76 veces más riesgo que los más delgados -P10 de IMC-) así como de enfermedad coronaria arterial confirmada (los más obesos -p90 de IMC- tienen 5.43 veces más riesgo que los más delgados -P10 de IMC).

El ajuste adicional por el IMC en la edad adulta -descontar el potencial efecto del sobrepeso de adulto- hizo desaparecer la relacion entre el IMC -por tanto del peso de adolescente- con la diabetes pero no con la enfermedad coronaria arterial (6 veces más riesgo entre los mismos percentiles). Además otros análisis adicionales mostraron que para el riesgo de desarrollar diabetes fue más predictiva la obesidad de adulto que de adolescente mientras que para el riesgo de infarto tanto la obesidad en la adolescencia como la obesidad en la edad adulta fueron predictores independientes.

En conjunto, por tanto, un IMC elevado en la adolescencia dentro incluso del rango considerado normal,  es un factor de riesgo sustancial para el desarrollo de enfermedades asociadas a la obesidad en la edad adulta. Aunque el riesgo de diabetes está más determinado por el IMC en el momento del diagnóstico, el riesgo de enfermedad coronaria se asocia con un IMC elevado tanto en la adolescencia como en la edad adulta. La enseñanza es clara, aunque sea muy duro decirle que no a un niño, debemos ser responsables de que adquieran hábitos saludables antes de la adolescencia puesto que ese beneficio no sólo se plasmará en un peso más sano sino en una mejor salud en la edad adulta.

 

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