Liposucciones ¿más riesgos de los esperados?

Suction-assisted lipectomy of bilateral outer ...

Image via Wikipedia

Durante años, a los dedicados  a los problemas de peso, la liposucción nos parecía una solución cosmética para evitar el acumulo de grasa en zonas localizadas sin ningún impacto en el riesgo metabólico que deriva de la grasa intraabdominal -que nunca se liposucciona-. Pero hasta ahora no nos habíamos preguntado si la grasa volvía a acumularse en el mismo sitio o no. Hernandez y cols (2011, para usuarios avanzados que quieran ver el resumen en inglés pinchad aquí) han intentado responder a esa pregunta generando un interesante debate sobre potenciales nuevos riesgos asociados a la liposucción.

Los investigadores estudian de forma prospectiva (osea, no con datos de archivos o historias clínicas antiguas, sino incluyendo una serie de pacientes a los que siguieron en el tiempo) para determinar si el tejido graso se defendía volviendo a acumularse en el mismo sitio o no. Para ello estudiaron 32 mujeres sanas de una edad media de 36 años no obesas en las que existía un acúmulo anormal de grasa (en el bajo abdomen, caderas o muslos) a las que sometieron a DXA (una medida muy fiable de composición corporal -más que la impedanciometria-) y a una resonancia de torso y muslos, determinaron las circunferencias de la cintura y de los miembros así como los pluiegues grasos subcutáneos y una resonancia magnética que repiten a las seis semanas, a los seis meses y al año.

Estas mujeres fueron tratadas por azar con una liposucción de bajo volumen o se usaron como controles (sin procedimiento). Ambos grupos se comprometieron a no hacer cambios en su estilo de vida durante el seguimiento.

A las 6 semanas, el grupo de liposucción había perdido un 2.1% de su masa grasa (evaluada por DXA) frente a solo el 0.28% de las controles.  Esta diferencia se redujo a los 6 meses y desapareció al año (0.59% (control) vs. −0.41% (liposucción); P = 0.23). Pero lo llamativo es que el tejido adiposo se redistribuyó sobre sitios distintos -esto es volvió a acumularse pero en una zona distinta de la que se extrajo-.

A un año, el muslo se mantuvo reducido (0.77% (control) vs. −1.83% (liposucción); P = 0.0001), pero comenzó a reacumularse en la región abdominal (0.64% (control) vs. 0.42% (liposucción); P = 0.84). Por lo tanto los autores concluyen que tras una liposucción la grasa corporal se restaura pero con una redistribución desde la nalga al abdomen.

Dos consecuencias se desprenden, la primera es que parece que la liposucción podría destruir o violentar las estructuras de capilares y ejes conectivos sobre los que se desarrollan los adipocitos haciendo esa zona ya inválida para volver a albergarlos. La segunda requiere más atención puesto que habría que valorar si la liposucción no terminaría cambiando grasa subcutánea metabólicamente más benigna, por grasa absominal que aumenta el riesgo de aparición de síndrome metabólico.

En cualquier caso, milagros, lo que se dice milagros hay pocos, si no cambias tus hábitos, incluso tras una liposucción, volverás a recuperar la grasa perdida, eso sí puede que en otro sitio y aun peor que el previo.

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